ÁNGEL PASCUAL RODRIGO

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Praderas de technicolor

Juan José Flores


Desde que dejé libre a mi caballo, transito a pie por unos senderos que, a veces, serpentean por la ladera, entre arbustos que parecen camuflar mi presencia, pero que en realidad me amparan. Quizás sea un acto de humildad ese descabalgarse, sentir la densidad del camino y de mis pasos. Ya no busco orientación —¿para qué la querría?—, y solamente ansío los claros y los oteros para saturarme aún más de paisaje y de colores. Sí, el color. Cuando desciendo hasta la ribera del río, encuentro ahí un frescor desconocido para mí, una paz que me anima a lavar la herida.


Recuerdo cuando emprendí este camino. Quizás me impulsó un anhelo de héroe antiguo: conocer lo que había fuera de mi mundo, explorar más allá de las fronteras de aquella vida. Un sueño ajeno me llamó por mi nombre, de un modo misterioso —todo sueño lo es— y decidí responderle. No faltó quien, en la linde misma de dos mundos, me advirtiera a gritos: «¡Shane! ¡Detente! No puedes existir verdaderamente fuera de aquí. Eres un ser de celuloide, una ficción tejida de sombras. Eres una transparencia que una luz desconocida anima y da color. La película concluyó. Cumpliste con tu papel, salvaste a los indefensos, venciste a los villanos, fuiste amado, admirado y odiado. Pero te hirieron al final. En estos fotogramas, solamente puedes cabalgar, por siempre, hacia un crepúsculo, también de celuloide, que nadie de aquí sabe si posee límite alguno». Mi caballo dio un respingo, su instinto se resistía a aquel salto que le proponía, y tuve que soltarlo en aquellas praderas de technicolor, donde había nacido, cuando abandoné aquel último fotograma.


Tantas veces me había preguntado de dónde venía todo aquel color que teñía la llanura y las montañas. Quizás no se equivoquen quienes piensan que escapé de allí. Vi mi oportunidad, aquellos otros colores —sí, el color: tal vez allí hallaría su fuente—, otras laderas y picos que soñaban otra nieve, otro río. «¡Es también una ficción! —me gritaron los últimos agoreros del desconsuelo— Eso son cuadros, de nuevo sombras y color que alguien imaginó». Así que el sueño que me había llamado era el de un pintor, me dije. Algunos nombres escuchados al llegar me cautivaron. «Valle del Añisclo», donde bebí y lavé mi herida, «Monte Perdido». Todo aquí es distinto. No poseo ni necesito el movimiento que antes me animaba, ni siquiera su rastro, sino algo anterior a él que podría ser su presagio, su arquetipo. Es sobre todo el paisaje lo que me define ahora, me penetra, siento su densidad, su solidez, el peso de su existencia y la mía —antes tan evanescente—; la noto en el corazón, en mi herida. Aquí el color tiene peso y la luz es fluida como un río, una corriente que me lleva, me sostiene y me alimenta; me fundo en ella. ¿Podrá curarme la herida quien soñó estos cuadros? Una parte de mí no regresará ya a aquel último fotograma del que escapé, a las praderas de Wyoming. Nadie notará mi ausencia en él. Seguiré avanzando aquí, como peregrino, por las laderas de este pintado Monte Perdido, que no solamente pide ascensión, sino que ofrece verdadero cobijo. Ahora, inmerso en este paisaje que me define, desaparecido en él, pienso en la transparencia de technicolor que fui, cuando aún ignoraba que mi verdadera esencia era la luz y sólo la luz, como la de estos cuadros, como la de todo color. Sí, el color.

 

TECHNICOLOR En busca del Monte Perdido

26 de noviembre al 23 de diciembre de 2014

Ángel Pascual Rodrigo y Juan José Flores caminaron en octubre de 2007 a través del Cañón de Añisclo con la mirada volcada en una colaboración creativa.

Después de siete años de aquel caminar hacia el Monte Perdido, aquella mirada compartida ha dado lugar a esta exposición secuencial de Ángel Pascual Rodrigo, en cuyos papeles y telas confluyen otras historias que el prólogo de Juan José Flores sugiere.

La dedicación de Ángel Pascual a Añisclo es un continuo leit motiv en su obra desde 1980, cuando dedicó a Marco Pallis dos de sus creaciones sobre el tema y convirtió a uno de sus árboles en icono de ese cañón.


Juan José Flores

Nació el año 1955 en Barcelona.

Es licenciado en Biología por la Universidad Central de Barcelona. Ha ejercido como corrector de estilo de la editorial Anthropos y como profesor de dicha materia en la academia del mismo nombre.

Sus obras desentrañan mundos sutiles a los que su prosa henchida de texturas introduce de modo paulatino e imperceptible desde aparentes realidades cotidianas.

Ha publicado 4 novelas y un libro de relatos:

«El corazón del héroe». Editorial Alfaguara, 2009

«Todas las primaveras». Editorial Alfaguara, 2005

«En el umbral». Editorial Edhasa, 2002

«Como un ángel herido». Editorial Thassàlia, 1997

«Vida de perro». Editorial Menoscuarto, 2007.


Ángel Pascual Rodrigo

Nació el año 1951 en Mallén (Zaragoza).

Vivió en Zaragoza (1952-1976) y en Montmesa (Huesca) hasta 1982, año en que trasladó su vivienda y taller a Campanet (Mallorca), donde vive y trabaja desde entonces.

Entre 1968 y 1972 estudió dibujo, diseño, artes gráficas, fotografía, cine, historia del arte, socioeconomía y psicología.

En 1970 formó un equipo de creación plástica con su hermano Vicente al que llamarían «La Hermandad Pictórica Aragonesa» o simplemente «La Hermandad Pictórica». En su marco realizó numerosas obras, exposiciones, instalaciones y proyectos. Desde la disolución del equipo en 1989 Ángel continúa su labor en solitario.

Ha expuesto su obra en Madrid, Londres, Ammán, París, Roma, Berlín, Atenas, Moscú, Washington, México DF, Nueva York, Barcelona, Chicago, Basilea, Heidelberg, Oporto, Niza, Burdeos, Chipre, Zaragoza, Huesca, Teruel, Vitoria, San Sebastián, Palma de Mallorca, Ibiza, Mahón, Valencia, Tarragona, Lérida, Santander, Logroño, Guadalajara, Valladolid, Burgos, Oviedo, Pamplona, Córdoba, Almería, Málaga, Cádiz, Granada…

Ha realizado hasta la fecha 117 exposiciones individuales y participado en innumerables colectivas. Su obra figura en museos, colecciones públicas y privadas.


Las 22 individuales en Zaragoza:

2014. «TECHNICOLOR En busca del Monte Perdido». Galería A DEL ARTE

2012. «Carteles y posters de los hermanos P. Rodrigo». Aula de la Naturaleza del Parque José Antonio Labordeta

2010. «Destellos en la noche/Sombras del día». Galería A DEL ARTE

2007. «ArchipiXélagos». PALACIO DE MONTEMUZO

2005. «Y así pasa y queda». SALA LUZÁN

2001. «Como aguas bajo el paso de la Luna». Galería Art2mil2

1999. «Velis Passis». Museo PABLO SERRANO

1997. «Pasos y huellas». TORREÓN FORTEA

1994. «Como si nada o todo hubiera pasado». Sala LIBROS

1990. «Quililay». MUSEO DE ZARAGOZA

1989. «Ante Diem». Sala LUZAN

1987. «Cuatro cuadrienios de evolución atípica». PALACIO DE SÁSTAGO

1985. Sala LIBROS y DECORART

1983, 81 y 78. Sala LIBROS

1978. «5 nombres en la pintura aragonesa» - Sala LUZÁN

1976. Sala VICTOR BAILO y Galería BERDUSÁN

1972. Galería ATENAS y BOHEMIO 1

galería a del arte

C/ Fita, 19 · 50005 · ZARAGOZA

Tel. 976 221 757


www.adelarte.es · galeria@adelarte.es

Lunes a viernes: 17–21 h · Sábados: 11–14 h

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