If
you´ve ´eard the East a-callin´,
you won´t never ´eed naught else
R. Kipling
The blossom
of the
apricot blow
from the east to the west
And I have
tried to
keep them from failling
Erza Pound
Me
gustaría tener la entereza necesaria para
guardarlo, pero ¿qué quieren que les diga? soy un
chismoso incorregible y
traicionándome
a mi mismo voy a revelar uno de los secretos mejor guardados de Angel
Pascual Rodrigo. Yo le he visto escabullir muchas veces de la pregunta
por
no mentir, o para conservar toda la intriga que lleva la
cuestión.
Una pregunta muy sencilla que, ya digo, se repite una y otra vez.
¿Por
qué te fuiste, Angel? ¿Por qué dejaste tu
Moncayo?
¿Por qué abandonaste los cielos tan limpios, las formas
tan
puras que tienen los objetos en Aragón? Cielos y formas que
proporciona
el viento cuando sopla con intensidad, allá en la hermosa tierra
aragonesa.
¿Por qué abandonaste la útil y armoniosa habla
castellana
para vivir en una sociedad que tiene otra lengua tan hermosa como la
castellana
pero mucho mas difícil de conocer? ¿Qué necesidad
tenías
de aprender un idioma con ocho vocales si con las cinco del castellano
es
suficiente para los mejores versos que escritor --Juan Ramón
Jimenez,
Jorge Luís Borges-- pueda concebir? Yo comprendo que Angel
se escabulle porque si dijera la verdad le podrían tomar por un
cursi
o por un paleto en astronomía. Pero como yo asumo de antemano
los
dos adjetivos, la expondré. Esta razón objetiva y
subjetiva
al mismo tiempo no es otra que Mallorca está al oriente de
Aragón.
¿Qué importancia tiene eso, se preguntarán? Para
él,
y para mi, mucha; y es que en Mallorca amanece antes que en
Aragón
y también los esbeltos crepúsculos anteceden a los de la
amable
capital del Ebro. Algún racionalista pensará que esta
afirmación
es relativa y creerá tener toda la razón cuando afirme
que
en Aragón existen amaneceres esplendorosos y enaltecidos
crepúsculos.
Es verdad pero de lo que se trata --lo que Angel busca para
pintar--
no son de las madrugadas y de los atardeceres, sino la nostalgia que
sentimos
de ellos cuando han finalizado y esta nostalgia, por suerte o por
desgracia,
también se siente antes en Mallorca que en Aragón. Los
colores
que Angel busca, los de la virginal madrugada y los del
silencioso
crepúsculo, son los colores de la vida y la muerte, otros dos
temas
nucleares en la obra del pintor aragonés afincado en Mallorca.
Uno de mis autores
preferidos, que ha sido hurtado a la cultura castellana, dijo que
cuando dos personas están de acuerdo es que existe un
malentendido. Es lo que me pasa con Angel en nuestras
discusiones. Yo sé que si me da la razón es que no ha
acabado de entenderme bien y cuando le doy yo la razón no puedo
evitar pensar que quizá no he entendido del todo lo que ha
querido decir. Y es que entre Angel y yo existen muchas
discrepancias. Diría que afortunadamente, porque si no
existieran no habría forma de aprender, que es de lo que se
trata cuando se discute. La causa de nuestros pareceres opuestos recae
en que Angel tiene la mirada
enfocada hacia Oriente y hacia el pasado y yo la tengo puesta en
Occidente
y en el futuro. Cuando me habla, yo, de manera dialéctica, le
concedo
la razón. Pero añado raudo que no hay que olvidar las
aspirinas.
Y quien dice las aspirinas dice la antisepsia, la anestesia, el
teléfono,
la televisión, la predicción meteorológica, los
tocadiscos,
los antibióticos, las vacunas, la píldora, internet, la
fotografía,
etc. El contesta que detrás de todo eso existen unas
desventajas:
la polución, la desaparición de especies, los residuos
tóxicos,
el comercio injusto, la bomba atómica, etc. Y así pasan
los
días y las noches sin que ninguno de los dos sea capaz de
desmentir
los argumentos que se oponen a su preferencia.
He pensado reiteradas
veces que nuestras conversaciones entre las ventajas y desventajas de
la cultura oriental y occidental son también un subterfugio para
no nombrar la más fatídica de las palabras. Pero esta
palabra existe inevitablemente detrás de cada una de nuestras
peroratas y algún día se convertirá en necesaria.
Porque la muerte está siempre
presente en la obra de Angel e incluso me atrevería a
decir
que pintar es la gran arma que Angel emplea para luchar contre
ella.
En la exposición Y ASI PASA Y QUEDA la idea de la muerte
se
hace explícita y para tal fin utiliza el mito de Atala, un drama
romántico
de Chateaubriand que dio origen a un hermoso cuadro de Girodet. Esta
novela
ha sido considerada como una de las iniciadoras del sentimiento
romántico
ya que esta princesa --Atala-- se suicida por cumplir con la palabra
dada
a su madre.
En el montaje que Angel presenta en la SALA LUZAN se rinde
homenaje a
Chateaubriand, a Girodet y también --¿cómo no?
tratándose de Angel Pascual Rodrigo-- al Giorgone, que
inventó el paisaje-decorado.
Según cuenta Vasari, Giorgone tuvo una muerte romántica
avant-la-lettre ya que falleció porque se negó a
abandonar a su amada que
estaba sufriendo la peste.
El
homenaje a Giorgone
nos permite una lectura menos erudita de la obra de Angel y que
yo casi prefiero a la anterior puesto que su pintura parece el decorado
natural de un wester americano. La pintura de Angel evoca en
mí de forma irremediable la película "Shane" que tantas
horas ocupó en
mi imaginario infantil. Cuando yo era Alan Ladd que cabalgaba un
hermoso alazán,
cuatralbo y careto.