2000 en adelante
Recogimiento y profundidad como alternativa
Con el inicio del nuevo siglo suceden acontecimientos de mayor o menor calibre que auguran pruebas difíciles para la Humanidad.
La nuevas disoluciones y transformaciones, iniciadas ya en décadas anteriores, exigen respuestas artísticas distintas de las apuntadas por la mayoría de los artistas neooficialistas.
Angel P. Rodrigo opta por continuar su trayectoria con serena actitud, dado que la perennidad de sus planteamientos ya preveían este tipo de cambios y situaciones. Decide explicitar más aún en su obra su compromiso intelectual en pro de las más elevadas necesidades humanas y ofrecer en cada proyecto un remanso de contemplación, partiendo en cada ocasión de una reflexión eventual como si de un umbral de entrada se tratara.
Acepta el reto creciente e inevitable de los medios informáticos, usando las nuevas tecnologías para elaborar y previsualizar sus proyectos, o cuidando su presencia en internet. Pero es consciente de que el poderoso efecto ilusorio de los nuevos medios entraña un peligro de disolución intelectual y espiritual, tanto en el ámbito de las artes como en los demás.
TRONCOS JUNTO A LA ORILLA
2000. Oleo / tela. 138 x 106 cm. en 3 bastidores
Colección particular