ANGEL  PASCUAL  RODRIGO - la hermandad pictórica

PERIODO 1976-1981
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La transición
 
Tras una separación temporal de los hermanos en la que ambos han reflexionado a fondo, Angel y Vicente vuelven a encontrarse coincidiendo en nuevas ideas y deciden reconstituir la hermandad.
 
Unos textos de Joan Mascaró han sido claves para Angel tras su viaje al abismo en su primera estancia mallorquina. Esos textos le han conducido a las escrituras de las tradiciones universales y a pensadores perennialistas como Marco Pallis o Frithjof Shuon. Dicha perspectiva intelectual le marcará durante el resto de su vida, habiendo tenido como inicial catalizador existencial un contacto con el prerrománico asturiano y sus entornos naturales en 1975.
 
Tras su reencuentro, Angel y Vicente vuelven a plantear sus exposiciones conjuntamente, pero realizando obras personales bajo la firma común de la hermandad pictórica.

Sus pinturas y diseños evolucionan inicialmente hacia un especial realismo mágico. Conjugando un simbolismo complejo y laberíntico con un ecologismo sencillo y directo.
  
Se puede ver cierta relación paralela, y en cierto modo antagónica, entre su evolución ideológica personal y la que se produce durante estos años en España.
 
Entre 1976 y 1977 se trasladan de la ciudad al campo.  Se  instalan en dos pequeñas aldeas: Vicente en Rasal, en el  Prepirineo. Y Angel en Montmesa, en el desierto de los Monegros, junto al lago de la Sotonera.
 
El contacto continuo y directo con la naturaleza les hace ir abandonando el realismo mágico para adentrarse en la magia sencilla y natural de los paisajes que les rodean. Sus pinturas evolucionan hacia la visión objetiva de la naturaleza, contemplada con austera intensidad.
Angel y Vicente en Edurne

Angel y Vicente en su instalación pictórica
de la Galería Edurne
. Madrid 1977