ANGEL PASCUAL
RODRIGO
- la hermandad
pictóricaPERIODO 1975 - 1981 |
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La transición
Tras
una separación
temporal en la que ambos reflexionaron a fondo,
Angel y Vicente volvieron a encontrarse en 1975, coincidiendo en sus
nuevas ideas
y decidieron reconstituir la
hermandad pictórica
aragonesa.
Unos
textos de Joan
Mascaró habían sido claves para Angel tras su
viaje al
abismo en su primera estancia mallorquina. Esos textos le condujeron
a
las escrituras de las tradiciones universales y éstas a
pensadores
perennialistas como Marco Pallis o Frithjof Shuon. Dicha perspectiva
intelectual le
marcará durante el resto de su vida, habiendo tenido
como catalizador existencial inicial un
contacto con el prerrománico asturiano
y sus entornos
naturales en
1975.
Tras su reencuentro,
Angel
y Vicente vuelven a plantear sus
exposiciones conjuntamente, pero realizando obras personales bajo la
firma común.
En 1978 reducen su nombre a La Hermandad Pictórica, eliminando el segundo adjetivo para evitar interpretaciones de carácter nacionalista y al mismo tiempo evitar un excesivo tono irónico que sus obras habían dejado de tener. Sus pinturas y diseños evolucionan inicialmente hacia un realismo mágico. Conjugando un simbolismo complejo y laberíntico con un ecologismo sencillo y directo. Se puede ver cierta
relación paralela, y en cierto modo
antagónica, entre su evolución ideológica
personal y la Transición
que se produce durante estos años en España.
Entre 1976 y 1977 se
trasladan de la ciudad al campo. Se
instalan en dos pequeñas aldeas: Vicente en Rasal, en el
Prepirineo. Y Angel en Montmesa, en el desierto de los Monegros, junto
al lago de la Sotonera.
El contacto continuo y
directo con la naturaleza les hace ir
abandonando el realismo mágico para adentrarse en la magia
sencilla y natural de los paisajes que les rodean. Sus pinturas
evolucionan hacia la visión objetiva de la
naturaleza, contemplada con austera intensidad.
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![]() Angel y Vicente en su instalación pictórica de la Galería Edurne. Madrid 1977 |